jueves, 14 de junio de 2007

Inconformistas


Mucha gente recuerda la infancia como una época inmensamente feliz, sin absolutamente ninguna preocupación. Solo pensando en comer helados y golosinas, y en dormir e ir al colegio. Yo no la recuerdo así exactamente. No quiero decir que no haya tenido una infancia feliz, porque la tuve, sino que no era tan perfecta ni libre de preocupaciones.
Para empezar, era una persona inexperta en casi todos los campos de la vida. No tenía experiencias que me guiaran para poder hacer elecciones correctas, no tenía autonomía de ningún tipo, y sí que tenía preocupaciones. De acuerdo, cuando era un enano no tenía que preocuparme de cocinar, de ir a comprar, al banco, llegar a fin de mes e ir a trabajar, bien. Pero tenía mis problemillas, que en esas edades tenían una magnitud desmesurada.
Recuerdo que una vez (tendría unos ocho o nueve años) mi padre me había dado dinero. Eran mil doscientas pesetas, y con ellas tenía que pagar el seguro escolar en la escuela. Pero claro, mi avaricia fue más fuerte que mi sentido de la responsabilidad (¿qué responsabilidad iba a tener con esa edad?) y me gasté las mil doscientas pesetas en golosinas… Todo fue bonito y perfecto hasta que las golosinas se acabaron. No sé si lo he dicho, pero el día siguiente era el último día de plazo para pagar el seguro (aunque ahora pienso: ¿qué me hubieran hecho si no, meterme preso?, vamos…), así que a lo largo del día el sentimiento de culpa fue aflorando. Recuerdo que tuve un punto álgido a eso de las cinco de la tarde. Imaginándome la escena doy un poco de pena y risa, porque estaba viendo Pulgarcita en el video y me caían los lagrimones pensando en la que me iba a caer encima por haberme gastado ese dinero. Mis padres estaban separados, y digamos que mi padre se encargaba de la parte económica de mi educación, lo cual no
era muy bueno, porque tenía digamos que un humor difícil. Yo vivía con mi madre, que no era tan irascible, pero sí tan moral como cualquiera.
Esa noche, mi madre se había quedado dormida en el sofá, viendo la televisión. Yo estaba en el otro sofá y había llegado a un punto de ataque de pánico por lo que me auguraba por haber obrado mal. Así que cuando ya no pude más hice de tripas corazón, desperté a mi madre y le conté lo que había hecho. Ella estaba medio dormida así que puso cara de “mal hecho”, fue a su bolso y me dio el dinero para el seguro, con lo que esa noche dormí tranquilo.

Lo que quiero hacer ver con esta historia es la desesperación que sentí por ese problema; mi problema. Aún siendo un niño, tienes problemas serios bajo tu punto de vista, y mi madre, por ejemplo, seguramente ni se acordará de eso, ya que para ella fue un idiotez de un niño, y al día siguiente se le olvidaría. Sin embargo, a mi se me quedó grabado en la memoria, porque me salvó de algo que para mi fue un problema.
Y lo mismo sigue pasando. Las cosas siempre son así de relativas. Los hechos no se ven de la misma forma cuando los observa un niño o un adulto, un rico o un pobre, un médico o un paciente, un negro o un blanco… No hay que menospreciar los problemas de un niño, porque realmente los estará viviendo de la misma forma en que nosotros vivimos los nuestros, con la misma angustia y sensación de impotencia.

Los hechos, los problemas, son relativos. Bajo mi punto de vista, nosotros no tenemos una escala de valores, sino un círculo de valores. El círculo gira a medida que vamos solucionando problemas. ¿Por qué digo que no es una escala? Pues bien, digo esto porque las escalas son finitas; por muy difícil que resultase sería posible solucionar todos los problemas según tal escala de valores. Sin embargo, siendo un círculo y no una escala, se convierte en algo cíclico. Podemos solucionar nuestros problemas, pero una vez nos lo quitemos de encima, la rueda girará y se nos pondrá delante el siguiente, convirtiéndose en nuestro centro en ese momento.

Así somos los seres humanos. No podemos vivir sin tener preocupaciones. Parece que la vida sin sufrimiento no tiene sentido para nosotros. De hecho, en esta vida ser una persona ambiciosa significa no tener nunca suficiente, no estar contentos nunca con lo que tenemos; el inconformismo parece estar a la orden del día.
¿Pero adónde se llega con este comportamiento autodestructivo?

4 comentarios:

Blanca dijo...

Yo también considero que tuve una infancia feliz. Era una época en la que mi vida giraba al deporte, las clases, la tele y a escapar del dentista. Pero también hice mis trastadas y pagaba su precio con mi sufrimiento. Como cada invierno, teníamos que vaciar el aire de la calefacción para que entrase el agua caliente. Yo me fije que mi abuelo siempre giraba la llave a la izquierda para que saliera el agua, pero yo quería descubrir por que no la giraba hacia la derecha. Asi que yo lo hice. El resultado fue que que me cargue la llave y me gané la bronca de mi abuela. Lo peor llegó cuando vino mi madre y tuve que confesar lo que había hecho. Con el rostro lleno de lágrimas intentando que se apiadara de mí, le dije lo que pasó. Mi castigo fue acompañarla a comprar una boquilla nueva. Mi sorpresa fue al día siguiente, cuando vi que solo costaba 100 pesetas. Lo hizo para explicarme que el problema no era para tanto.

Creo que cada persona sufre en proporción a lo que puede aguantar. No hay que menos preciar a un niño pues, como se dice en mi casa, "un niño es el alma de una persona mayor en un cuerpo pequeño". Ahora, si me preguntáis, os diré que para tener 20 años me ha tocado una vida dura. Pero, ¿y dentro de 10 años? Todo es relativo.

Tal vez no sea correcta la expresión escala de valores, ya que es finita, pero tampoco lo es un círculo. Ya que en un proceso cíclico puedes ignorar un problema y resolverlo más tarde. Yo cambiaría la primera frase, no es una escala, sino una escalera. Tenemos que solucionar ciertos problemas en nuestra vida, y hasta que no los solucionemos no podemos seguir, es decir, no podemos subir los peldaños.

El sufrimiento implica preocupación, por lo que se necesita que la persona medite. Significa que todo esto es necesario para el proceso de madurez de la persona. Aquellos que dejan pasar sus problemas, ya sea por que no quieren verlos o por que no tiene fuerza para enfrentarse a ellos, no avanzarán de forma gradual. No puedes subir los escalones de dos en dos, hay que hacerlo despacio y de forma equilibrada, sino terminarías cayendo cual castillo de naipes.

El inconformismo, ¿lo tacharías de algo bueno o malo? Es una palabra muy compleja. Puede ir acompañada de muchas otras, dependiendo de como lo mires. Le pueden seguir avaricia y egoismo o, en caso contrario, lucha y ánimo de superación. Lo que es cierto es que nunca somos felices en nuestro estado actual. Nos sentimos peores que aquellos que tienen lo que nosotros anhelamos, pero estamos contentos de no pertenecer a esos a los que vemos hundidos. Pero como yo digo, el caso es quejarse.

El inconformismo es necesario en la vida de la persona, es lo que te ayuda a evolucionar, a mirar las cosas de otro modo. Hace que estemos en un constante estado de cambio. Es lo que nos ayuda a mejorar cualquier aspecto de nuestra vida.

ariadna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ariadna dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ariadna dijo...

Esta claro que todo es relativo;yo creo que la infancia y en lo que en ella vivas,en cierta manera marca tu futuro y este girara entorno a las vivencias q hayas tenido,ya que de todo se aprende(incluido de lo malo)
Yo tuve una infancia un poco particular o eso creo,no fue fácil pero tampoco difícil,pero es algo q me sirvió para aprender.mi familia nunca fue una familia feliz,ni siquiera unida...llega un momento en que te das cuenta de que tu familia es la gente que esta a tu alrededor y te apoya mostrándote su cariño incondicional,sus ganas de verte salir adelante…si,yo tengo una familia extensa, pero solamente por sangre. puede que no haya tenido la mejor infancia,y seguro que tampoco he tenido la peor,pero lo que si se,es que mi error fue y es el preguntarme el porque de todo,el intentar averiguar porque todo sucedió así y porque a mi...ahora sé y con el tiempo llegaré a saberlo mejor,que las cosas que no matan son las que te hacen mas fuerte,que las heridas cicatrizan y nada llueve para siempre y por suerte todo me sirvió para aprender.ahora soy independiente y vivo mas o menos feliz en relatividad a lo que me puedo permitir.cuando eres un niño ves todo de diferente perspectiva,pero en ningún momento somos inconscientes de lo que nos pasa y todo nos marca de una manera o otra,ya sea en menores o mayores cantidades,así también,puedo decir que las cosas buenas nunca se olvidan¡¡creo que gracias a estas cosas de tiempos ya pasados,nos vamos dando cuenta de cómo queremos ser como personas, de sentirnos realizados con lo que hacemos y de tener la oportunidad de elegir el no cometer los mismos errores,nosotros tenemos la oportunidad de aprender de ellos,de rectificar…sé q a veces unos no llegan a darse cuenta de la oportunidad que tienen y lo único que hacen es seguir los pasos que han seguido desde su infancia.a veces no somos conscientes de lo afortunados que somos simplemente por el hecho de poder elegir lo que queremos,la suerte no solo significa el tener todo lo que uno quisiera tener de pequeño o de mayor,yo a pesar de todo y solo con haberme dado cuenta de ello me siento feliz.En el rio de la vida no solo se trata de seguir la corriente y de ir hacia donde van todos, en el rio de la vida, hay piedras, subidas, bajadas y por supuesto más peces…estos también nos sirven para aprender,la vida se trata de un aprendizaje a nivel personal,precisamente porque nos quedamos solamente con lo que queremos y nos deshacemos de lo que no nos interesa,(eso es inconformismo)la mente es como un jardín donde hay malas y buenas hierbas pero solo crecen las que regamos, para mi eso es una buena metáfora como descripción de lo que es nuestra mente.yo me considero inconformista en el sentido de que no me quiero quedar con lo que viví no quiero que en mi influyan solo esas vivencias,soy inconformista porque me niego aprecisamente a conformarme con lo que tengo,pero a la vez soy totalmemente conformista porque me da miedo a enfrentarme a cosas,a superarlas y dejarlas atrás,la palabra inconformismo es muy relativa,creo que nadie puede estar en un extremo u otro,creo que estamos en un término medio, yo no puedo decir lo que soy porque no lo sé,supongo que depende del día,semana,mes o año…seremos,pensaremos y nos sentiremos de una manera u otra¿me equivoco?